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Cuánto vale un día en una licitación: la sensibilidad que nadie calcula

Todas las bases tienen fórmulas de evaluación. Casi nadie calcula qué trade-off real inducen. Un caso concreto donde un día de plazo terminó valiendo un mes de servicio.

Cuánto vale un día en una licitación: la sensibilidad que nadie calcula

Todas las bases de licitación pública tienen fórmulas de evaluación. Pesos por criterio, subpesos por subcriterio, una fórmula para puntaje de precio, otra para plazo, otra para experiencia. Se redactan, se publican, se aplican.

Lo que casi nunca ocurre —ni del lado del servicio que diseña las bases, ni del lado del proveedor que oferta— es alguien que se siente 20 minutos antes del cierre y calcule: ¿qué trade-off real está induciendo esta fórmula? ¿Cuántos pesos vale un día de plazo? ¿Cuántos días compensan un millón de diferencia? La respuesta rara vez coincide con la intención del redactor.

Un caso concreto.

El caso

Licitación reciente de un servicio público para un sistema de gestión de personas. Dos oferentes finalistas:

  • Oferente A: $250 MM netos, 30 días corridos de implementación.
  • Oferente B: $345 MM netos, 22 días corridos de implementación.

Los criterios relevantes, tal como aparecen en las bases:

  • Tiempo de implementación: 35% del puntaje técnico, que pesa 65% del total. Fórmula: (menor plazo ofertado / plazo evaluado) × 100. Equivalente al 22,75% del puntaje total.
  • Oferta económica: 30% del puntaje total. Fórmula: (precio mínimo / precio evaluado) × 100.

Aplicadas las fórmulas:

Oferente A (250 MM / 30 d)Oferente B (345 MM / 22 d)
Puntaje tiempo (22,75%)16,6822,75
Puntaje precio (30%)30,0021,74
Subtotal estos dos46,6844,49

Gana A por 2,19 puntos, asumiendo empate en el resto de los criterios.

El cálculo que nadie hizo

Traducir los diferenciales a una equivalencia directa entre días y pesos es álgebra de secundaria:

  • Los 8 días de diferencia le aportan 6,07 puntos a B.
  • Los $95 MM de diferencia le aportan 8,26 puntos a A.
  • Por lo tanto, en el rango de esta licitación, un día de plazo equivale a cerca de $8,7 MM de precio.

Dicho al revés: los 8 días de ventaja del oferente B, expresados en la moneda de las fórmulas, valen unos $70 MM. Pero B cobró $95 MM más. La diferencia de 25 MM es lo que define que A gane por 2,19 puntos.

Para quien diseña las bases

Los pesos nominales dicen una cosa; las fórmulas producen otra. En el papel, “35% técnico × 65% total = 22,75%” suena como si el tiempo importara bastante. En el rango real de ofertas, un día representó menos del 0,4% del presupuesto total. ¿Es ese el trade-off que el servicio quería inducir? Probablemente nunca se lo preguntó.

Si alguien hubiera hecho el ejercicio antes de publicar las bases, habría visto que:

  • Para realmente premiar velocidad de implementación, las fórmulas lineales de cociente son poco agresivas cuando el plazo máximo admisible (120 días) es muy superior a lo ofertado (20-30 días). Ofertar 60 días en vez de 30 solo cuesta 7,6 puntos; es barato.
  • Si se quería priorizar precio, 30% está bien. Si se quería priorizar implementación, la fórmula actual no lo logra en el rango ofertado.

Para quien oferta

Si mandas la oferta sin calcular la sensibilidad, estás decidiendo a ciegas. En este caso, el oferente A pudo haber ofertado 22 días en vez de 30 y habría ganado con un margen de +8,3 puntos en vez de +2,2. Dejó valor en la mesa, no porque su precio fuera malo, sino porque no hizo el análisis.

20 minutos con una planilla antes del cierre cambian el resultado. Calcular cuánto vale cada día, cada millón, cada punto de experiencia adicional, es trabajo mecánico una vez que lees las fórmulas con atención.

La pregunta incómoda

Hay una lectura más incómoda del caso. Supón que el servicio hubiera adjudicado al oferente B —el más caro pero más rápido—. Cada día ganado de implementación le habría costado al Estado $95 MM / 8 días ≈ $12 MM por día. En la lógica de las fórmulas de evaluación, un día vale $8,7 MM; en el contrato efectivo, un día cuesta $12 MM de pesos públicos.

Y si el contrato está en el orden de $250 MM por la duración total del servicio, $12 MM equivalen aproximadamente a un mes completo de operación. Dicho en voz alta: el Estado habría pagado un mes de servicio futuro para arrancar un día antes. En un sistema que va a operar cinco o diez años, la pregunta se contesta sola. Pero nadie la hizo. La fórmula la contestó por ellos.

El punto

Las fórmulas de evaluación en las bases no son neutras. Expresan un trade-off específico entre dimensiones —precio, plazo, calidad, experiencia— y ese trade-off casi nunca es el que el redactor habría elegido conscientemente si alguien se lo hubiera mostrado en un gráfico.

Revisarlo antes —diseñando o postulando— es trabajo de 20 minutos que cambia el resultado. No hacerlo es lo que hace que las licitaciones públicas entreguen, con frecuencia, resultados que nadie quería: ni el servicio, ni el proveedor, ni la ciudadanía que paga la cuenta.